Iniciando Nuestro Despertar Individual

Si bien, el despertar espiritual responde a un camino individual y personal, también es cierto que éste responde a un despertar colectivo. Periódicamente, grupos de personas que vibran en una misma frecuencia, avanzan simultáneamente, aún sin conocerse o tener relación alguna entre si, simplemente, la masa crítica de un grupo, ha alcanzado un determinado nivel de vibración que obliga a realizar cambios en nuestra vida, con el fin de poder acceder a experiencias nuevas, más alineadas a la nueva frecuencia vibratoria que se ha adquirido.



Por supuesto, hay diferentes “niveles de despertares”, sin embargo, nadie que lleve un camino espiritual avanzado, puede olvidar el momento crucial donde su vida tuvo un cambio trascendental y tuvo que responder al llamado espiritual por primera vez, o por lo menos, por primera vez de manera consciente, iniciando así, su búsqueda personal.


Algunas personas inician su camino a través de diversas lecturas o libros sagrados. Las religiones y diversas corrientes filosóficas son un principio. La gran mayoría de nosotros, hemos tenido un guía espiritual o un libro que haya marcado nuestra vida y nos haya hecho cambiar paradigmas. Cada paso es importante en el camino. Pero lo importante y lo verdaderamente relevante, no es acumular conocimiento, lo verdaderamente interesante se presenta cuando estamos en condiciones de aplicar el conocimiento, a nuestra vida cotidiana, es ahí cuando este conocimiento se vuelve sabiduría, es ahí donde podemos entonces vivir una vida espiritual totalmente consciente, siendo protagonistas de la misma.


El despertar, va en dos vertientes paralelas, por un lado, vivimos experiencias que nos obligan a dar el salto, sucesos entretenidos que nos obligan a enfrentar grandes desafíos.


Práctica pura. Crisis y caos en la mayoría de los casos, los cimientos de nuestra vida caen de manera inesperada, obligándonos a tocar fondo. Es ahí donde nuestra fe se ve tocada y nos vemos impulsados a iniciar nuestra propia búsqueda, es ahí donde la espiritualidad se vuelve nuestro refugio de manera inicial para después, volverse la solución. Buscamos libros, cursos o información en radio, t.v. o internet que nos ayuden a comprender los procesos personales que estamos viviendo, de cierta forma, buscamos soluciones para reordenar lo que aparentemente se ha colapsado. De cierta forma, esta información ayuda mucho, nos ayuda a ubicar muchas cosas, encontrarle nombre a otras, de alguna manera, nos damos cuenta que no somos los únicos en esta experiencia, y lo más importante, nos vamos dando cuenta que lo que estamos viviendo, está dentro del “Plan Divino”, “tiene su razón de ser” y esta ahí “por algo”. No es coincidencia.


En la medida en que nos adentramos, nuestras comprensiones se van ampliando, vamos dejando el rol de víctimas, anticipándonos con esto a muchas cosas, previniendo otras, eligiendo conscientemente las semillas que sembramos y lo más importante, lo que podemos aceptar de la vida y lo que no, nuestra visión de lo que queremos y lo que no queremos, se vuelve mucho más clara, vamos aprendiendo a definir límites con esto. Nos convertimos en creadores conscientes, por sobre todas las cosas, tomamos la responsabilidad total de nuestra vida.


Mientras más responsabilidades tomemos con nuestras elecciones, más karma vamos disolviendo y de esa forma, llevamos nuestra vida al dharma, dejamos el sufrimiento, dejamos de “pagar deudas” para ahora, compartir y “darnos a la vida”, nos entregamos a nuestro destino de una manera abierta, pues entramos en un flujo constante de dar y recibir y mientras más fluimos en este plano, más canales abrimos, hasta volverlo tan natural como el respirar. El ego deja de ser protagonista, para darle libertad al corazón y al alma.


El camino nunca termina, nunca dejamos de aprender, siempre estamos en constante evolución, mientras más aprendemos, más misterios a resolver encontramos también. Nunca estamos estáticos, el movimiento se vuelve nuestro sistema de vida.


La crisis y el caos son la primera llamada de atención en el despertar y de la mano viene un cambio en nuestras prioridades:

  • ¿Sientes que la vida es mucho más que trabajar, comer, pagar cuentas y al siguiente día, volver a empezar?.

  • ¿Sientes que de un tiempo para acá, tus prioridades han cambiado y lo “superficial” ha dejado de interesarte?.

  • ¿Sientes que si bien tienes muchas bendiciones que te rodean, en tu vida hay vacíos que no sabes como llenar?.

Si te identificas con algo de esto, entonces te encuentras ya iniciando un proceso de despertar.

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