La digestión y nuestra forma de digerir la vida

En el estómago se digiere la vida, en el se reciben todas las impresiones que vienen del exterior para ser digeridas.


Tomando en cuenta la bipolaridad, el femenino y masculino, el ying y el yang, el estómago representa parte de nuestro femenino.


La capacidad de recibir los alimentos exige apertura, pasividad y capacidad de entrega. El principio femenino engloba la capacidad de aceptación, la abnegación, la sensibilidad y la facultad de recibir y guardar.



Lo que representa el elemento femenino en el terreno psíquico es la sensibilidad, el mundo de la percepción. Si un individuo reprime en la mente la capacidad de sentir, esta función pasa al cuerpo, entonces el estómago tendrá que digerir y aceptar alimentos y sentimientos.

En este caso, no es que el amor pase por el estómago sino que sentimos un peso en el estómago que más tarde o más temprano se manifestará como adiposidad.


El estómago no solo realiza funciones de nuestro femenino. También realiza acciones de nuestro masculino, dichas acciones son simbolizados en procesos tales como: La creación de ácidos.


Los ácidos atacan, corroen, descomponen, son inequívocamente agresivos.

Cuando una persona no logra conectar con la agresividad y expresarse en el momento oportuno, entonces se somatizará en ácidos estomacales que pretenden modificar o digerir sentimientos que no son materiales.


Ya sea que la persona no muestre su agresividad natural y se someta o muestre una agresividad fuera de control, ninguna de estas dos opciones solucionará el problema base de la persona, ya que le falta la confianza y seguridad en si mismo, detona o se somete, pero continua llevando a cuestas su problema.


Para alguien que sufre del estómago, la vida y la comida tienen que estar exentas de desafíos. El ácido gástrico produce una sensación de opresión que impide registrar nuevas impresiones.


La actitud básica de proyectar los sentimientos y la agresividad no hacia fuera sino hacia dentro, contra uno mismo provoca finalmente la úlcera de estómago. En lugar de digerir las impresiones del exterior, digerimos nuestro propio estómago.


Quien padece del estómago tiene que aprender a tomar conciencia de sus sentimientos, afrontar conscientemente los conflictos y digerir conscientemente las impresiones. Admitir y reconocer sus deseos de dependencia infantil, de la protección materna y el afán de ser querido y mimado, una cierta dosis de autocompasión, incluso cuando estos deseos estén bien disimulados tras una fachada de independencia, autoridad y aplomo. También aquí el estómago revela la verdad.


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