Los Mandalas en la Regresión

Un mandala trae a la superficie todo aquello que guardamos en el subconsciente y que no podemos ver con total claridad.

Por medio de un mandala podemos sacar a la luz las huellas más profundas de nuestra alma. Las huellas que no solo se han creado a través de las experiencias de esta vida sino a través de otras vidas.


A través de la forma y el color, es posible hacer una regresión a vidas pasadas, para crear en este tiempo presente, una oportunidad de sanación, liberando todo aquello que no nos permite avanzar, al mismo tiempo que nos hacemos conscientes de las herramientas con las que contamos para hacerle frente a la vida pues los mandalas no solo nos muestran nuestras limitantes, sino que también nos muestran nuestra LUZ, nuestra esencia, nuestras cualidades y dones, haciéndonos consciente de lo que SOMOS, de aquello que busca emerger para proyectarse al mundo y que es importante hacer consciente para transformar nuestra calidad de vida.


Cuando nos encontramos con un patrón mental o emocional que no resulta fácil de liberar, que es muy arraigado y que ha sido una constante a lo largo de nuestra vida, podemos hacer uso de esta técnica para regresionar y sanar EN TIEMPO PRESENTE lo que hemos traído con nosotros a través de los años, los tiempos y de vidas anteriores.

El tema de vidas pasadas pudiera parecer muy complejo y sin embargo, en términos prácticos, no lo es. Podemos estar seguros que todo lo que somos hoy, es el resultado de nuestra larga vida en el planeta. Las huellas que han marcado nuestra alma, no han sido creadas en este tiempo presente, sino han sido creadas en otros tiempos y otros espacios y se REFLEJAN o MATERIALIZAN en el aquí y ahora. Es en este tiempo presente donde podemos hacernos conscientes de ello para sanar y liberar lo que hemos cargado durante tanto tiempo. Recordemos que el tiempo es cronológico para nuestro cuerpo físico, pero el alma NO TIENE TIEMPO NI EDAD, el alma tiene una identidad y una historia, la misma que ha venido desarrollando desde su nacimiento, el alma realmente tiene uno vida… una vida eterna. Cambiar de cuerpo, es como cambiar de ropa. El hecho de cambiar de cuerpo, espacio, tiempo y lugar no cambia la identidad de nuestra alma, sus miedos, traumas, heridas, cualidades, aptitudes o vocación prevalecen siempre y solo van cambiando en su proceso natural de transformación o evolución.


Por medio de los mandalas, no podremos ver quienes fuimos en otros tiempos, ni que experiencias tuvimos o con que personas nos relacionamos. Lo que veremos en un mandala son LAS HUELLAS emocionales, mentales, físicas o espirituales más arraigadas y que han permanecido con nosotros por mucho tiempo a lo largo de la vida de nuestra alma y que siguen afectándonos en este tiempo presente.

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